jueves, 11 de diciembre de 2014

Del taller en Somoto; una linda experiencia


Este fin de semana (6, 7 y 8 de Diciembre) me fui a dar una vuelta por Somoto, un lugar nunca visitado por mi persona. Resulta que en las negroaventuras solo he llegado hasta Estelí, así que una vez pasándolo no tenía ni idea de lo que venía. Lo primero fue el frío que entraba con el viento por las ventanas del bus, 9:30 de la noche, segundo; las curvas de Cucamonga que según me dijeron tienen abismos a ambos lados, un valle iluminado por la luna que se asoma entre las montañas y el silencio de un pueblo que se duerme temprano.

Para no hacerles largo el cuento, me fui junto a la compañera Sarahí Mendoza, del grupo de teatro Experimental Maraña, a dar un taller de teatro a un grupo de jóvenes de algunas comunidades rurales de Madríz, como les dije, no tenía ni idea a lo que iba y esto logró que cada hermoso detalle me hiciera enamorarme de la experiencia.

Las personas que asistieron al taller, en su mayoría chavalas y chavalos menores 16 años, provenían de las comunidades de Río Grande, La Manzana y Los Canales, en Madríz. Para mi sorpresa ellas y ellos son integrantes de un par de grupos de teatro formados en sus comunidades; el primero se llama “Guardabarranco“ cuyos integrantes son mayores de 14 años, y el otro grupo, con integrantes más pequeños, se llama “El jardín de las flores lindas“, nombre que encantó de la voz de su pequeña integrante Sobeyda, una niña de 9 años que caminó, junto a 3 personas que asistieron, 2 horas para llegar al lugar donde daríamos el taller.

Estas chicas y chicos son, además, integrantes de redes de referentes comunitarios para la defensoría del derecho a la educación dentro de un proyecto llamado “Si a la participación de la niñez por el derecho a la educación“ apoyado por IMPRHU - Somoto.

Y así, entre Sarahí y yo, empezamos a desarrollar un taller de dos días donde les dimos herramientas de concentración y creencia escénica con una pequeña muestra al finalizar donde todas y todos mostramos un poco de nuestro labor, si, Sarahí y yo contamos un par de cuentos y recibimos las observaciones del grupo que muy agradecido se despedía de nosotros para llegar a sus espacios a aplicar los conocimientos adquiridos, y por supuesto, yo muy agradecido con la oportunidad de conocerles, conocer sobre sus entornos y saber que en distintos contextos del país se está haciendo teatro desde distintas posibilidades para generar cambios y reflexiones que contribuyan al desarrollo comunitario.

Y ahora... ¡LAS FOTOS!













martes, 25 de noviembre de 2014

Cuentos en la Modelo

El pasado Martes 18 de noviembre me fui, junto a la compañera Saraí Mendoza del grupo de teatro Maraña, a contar cuentos a la modelo, como parte del movimiento de narradores orales escénicos de NIcaragua. Tal vez dirán ¿Por qué a la modelo? Resulta que la universidad Agraria imparte la carrera de agro negocios a personas privadas de libertad, y a ellos, este grupo de estudiantes, les llevamos una hora de cuentos variados. Resulta que Saraí contó cuentos de su repertorio Ojo de Agua, y yo, un mix entre “Roberto, lleno eres de cuentos“ adaptados, y otros que siempre ando bajo la manga. En un momento del espectáculo se hizo un cadáver exquisito, un cuento colectivo donde todos los presentes participaron en la construcción de una historia, historia con más giros que mis ex colochos, y cuyas intervenciones contaban con un poco de cada uno.

La experiencia muy linda, ellos, a pesar del estigma que se pueda manejar, son personas tranquilas, como muchas y muchos de nosotros, al menos el grupo con el que compartimos, tipos, que aunque estén por distintos motivos que desconozcamos por las circunstancias en las que nos encontramos, merecen una oportunidad y ya el hecho de interesarse por una carrera es un gran paso para su reintegración a la sociedad. Se mostraron muy agradecidos y compartieron el hecho de que les alegraba tener algo distinto a lo que tienen todos los días, algo que les hiciera olvidarse por un momento del encierro en el que se encuentran a diario, y Saraí y yo, nos llevamos las buenas energías con las que nos recibieron. Así, Saraí y yo, damos los primeros pasos de un proyecto que nos tenemos entre manos, Teatro Rewelto, del cual van a saber más durante el próximo año.

Ahora, ¡¡FOTOS!!






miércoles, 19 de noviembre de 2014

Justo Rufino Garay, 35 años

35 años es más de lo que yo tengo y por esto puedo imaginar que es mucho mucho tiempo. Hoy el teatro Justo Rufino Garay Cumple 35 años de labores en las artes escénicas, en el teatro, 35 años de entregar pasión, emociones, de preocuparse por las problemáticas sociales de Nicaragua, de realizar propuestas artísticas que generan reflexiones, cambios, de compartir conciencias y sobre todo generar que cada vez más generaciones de jóvenes compartan la pasión de hacer teatro.

En el 2010 llegué sin esperar mucho a hacer audiciones para obtener una beca en la escuela de teatro Justo Rufino Garay, quería simplemente ocupar mi tiempo por las mañanas. A los días me dicen que fui aceptado y lo acepté sin saber que era el inicio de una nueva hermosa familia que me acompañaría hasta ahora. Al conocer a mi maestra Lucero Millán y René Medina pensé “Wow, qué par de estrictos“, luego me di cuenta que en efecto así eran, luego los odié, luego me di cuenta de lo necesario de esa disciplina, y ahora lo agradezco mucho. Y bueno, para no hacer largo el cuento, una vez dentro me fui enamorando del teatro, de las historias, de las obras del grupo, de mi maestra y maestros, de la conciencia que había adquirido, la nueva herramienta con la que contaba y la inquietud por compartir esta pasión que acababa de llegar a mí, y de la que gracias al teatro Justo Rufino Garay me pude enamorar.

Por esto, y mucho más, me emociono increíblemente con cada estreno del grupo, cada nueva generación de actores y actrices que cursan su escuela, cada vez que les veo en persona, cada vez que compartimos. Por eso felicito al grupo de teatro Justo Rufino Garay en su 35 aniversario de hacer teatro en Nicaragua, un oficio, pasión, que no es fácil mantener en nuestro país, de formar nuevas camadas, de entrega con una realidad cada vez más difícil de tratar, y, sobre todo, agradezco inmensamente al grupo por su paciencia, dedicación, enseñanzas, herencia de pasión, inspiración y entrega de un sentido a mis acciones. Gracias profesora Lucero, profesor René y Jhosay por tanto.




viernes, 10 de octubre de 2014

Ya regresé de Colombia


Les cuento que me fue bien, así de primera. La muestra de artes escénicas bella, la gente muy linda, las energías, las presentaciones, las distintas culturas, formas de expresarse, de hacer artes escénicas, de disfrutar la vida, de entregar afecto, todo muy hermoso.

Al principio me costó un toque entrar, porque como ya saben soy una persona muy tímida y se me hace difícil eso de las relaciones interpersonales, pero a las pocas horas un grupo de hermosas españolas me adoptó, y luego un grupo de caninos mexicanos, y luego unas bellas mexicanas hasta que llegué a Chile, quienes me hicieron bullying cantándome la rola de Freddy Turbina de 31 minutos, y así, al final, todas y todos terminamos creando lindas amistades.

Y pues, les cuento que la dinámica de la muestra consistía en que durante un tiempo determinado las agrupaciones invitadas llevaran sus trabajos a diferentes espacios; salas de teatro, bares, calles, parques, plazas, centro comunitarios, por mencionar algunos. Dentro de la variedad de la muestra nos encontramos con trabajos de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, España, Mexico, Nicaragua (yo), Uruguay y Venezuela con propuestas de danza, teatro, circo, narración oral escénica (yo), performance, además de un montón de talleres que se impartieron a lo largo de la muestra por las distintas agrupaciones participantes del encuentro.

Y pues, a mi me tocó presentarme en un bar, una calle y un teatro, 3 distintos públicos, 3 hermosas experiencias y siempre las acogedoras buenas vibras de las personas que impedían que me congelara en el escenario, porque hacía tremendo frío, Nivel: nunca pensé comprarme un par de guantes, y lo hice. “Roberto, lleno eres de cuentos“ resultó agradable para el público, en su mayoría se pasaron riendo, no hubo problemas con el lenguaje y hasta me aconsejaron lanzarme al tripeo del Stand Up Comedy, tripeo que con el que voy a empezar a experimentar pronto.

De Bogotá me llevo lindísimos recuerdos; sus calles, su gente, su comida, el clima, las fiestas, las ganas de crear nuevas propuestas y dedicarme más a lo que tanto me gusta hacer (Teatro), pero más que todo el calor de las distintas compañías con las que compartí, personas con las que, a pesar de ser el único nicaragüense, nunca me sentí solo, personas con las que me divertí muchísimo y logramos crear lazos ricos de amistad, personas a las que sin dudas volveré a ver. Por ese acercamiento de países, por esos 10 días conociendo un poco de cada cultura a través de las distintas expresiones, por las rumbas nocturnas y la oportunidad de compartir nuestra labor escénica con el mundo, agradezco profundamente a la organización Sueño Mestizo por tan hermoso logro; crear lazos fraternos entre países y llevar las artes escénicas a espacios donde usualmente no llegan.

Y ahora…. ¡LAS FOTOS!

Fotografía de todas la compañías tomada por Ron Bernal, México.
La Candelaria, Bogotá.

Fotografía de “Roberto, lleno eres de cuentos“ tomada por Ron Bernal, México.

Selfie durante el espectáculo “Roberto, lleno eres de cuentos“.
Yo muriéndome del frío.
Vista desde el Monserrate, Bogotá.
Por ahí en el Monserrate.